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jueves, 8 de noviembre de 2007

Expectación por el informe Zanelli

Ya debiera publicarse el secreto informe de la comisión encargada de estudiar las posibilidades de instalar plantas para la producción de energía eléctrica, a partir de energía nuclear. La comisión Zanelli, designada así por el nombre del físico quien la preside, debería entregar los primeros avances en este tema.

Lo que ya se adelanta, son las declaraciones de la Presidenta Bachelet, quien dice que en su Gobierno no se apoyará la construcción de una planta nuclear y que este estudio no concluye si es factible o no dicha construcción. La promesa es falaz, puesto que en un gobierno de cuatro años no es posible decidir al respecto y menos construir una, por tanto, la decisión de iniciar los estudios resulta una forma de apoyo camuflada. Es más, es tal la urgencia por el tema que parlamentarios de todas las tendencias está viajando con urgencia para informarse acerca del funcionamiento de centrales que están en funcionamiento, en Francia y Rusia por ejemplo.

Por último, las supuestas fugas del informe hablan de que el informe no concluye sobre la construcción de una planta nuclear, sino sobre los lineamientos y estudios a seguir para determinarlo; lo fundamental de los estudios de localización, sismológicos y vulcanológicos principalmente, junto a las cercanías de grandes fuentes de agua, lo cual apunta a sectores como Tal-Tal, Los Andes, Rancagua y Talca, además, por su cercanía a lugares de alto consumo.

En conclusión, es de esperar que el apuro permita de todas formas tener mente fría en un tema tan delicado como éste. No sólo es el abastecimiento de electricidad, sino el de uranio, los desechos, la peligrosidad y riesgos asociados los que están en juego. Esperamos el resultado del estudio, para que el Estado pueda adoptar un marco institucional independiente de prejuicios o preconcepciones.

Chile espera a la Comisión Zanelli.
Bachelet sobre estudio de Comsión Zanelli.


PS: ya pronto termino mis exámenes y retomo el ritmo de publicación.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Se acerca la energía nuclear a Chile

Primero, qué es. Para discutirla, entenderla. Algunos físicos en el siglo pasado, lograron comprender la energía que yace al interior de los átomos. Vieron que en su descomposición podrían liberar una cantidad de energía inconmensurable y soñaron un mundo sin desabastecimiento. Luego, vino la bomba nuclear, el Nobel, E=mc2 y los desperdicios radiactivos (más detalles en Wikipedia, o la Comisión Chilena de Energía Nuclear).
Aclarado esto, llama la atención desde hace algún tiempo en el mundo político en Chile, los llamados a abrirse a la discusión del tema. Altos personeros de los partidos oficialistas urgen a la realización de estudios de factibilidad, para el mediano o largo plazo que involucra su construcción. La inmediata respuesta de grupos ambientalistas y ecologistas es de negativa y solicitan a los candidatos de la pasada elección presidencial alejen la posibilidad de esta fuente energética de sus planes de gobierno.
Personalmente, me llaman la atención dos opiniones contrarias de la semana recién pasada. La primera, en la entrevista en el DF al ex presidente de Chile Ricardo Lagos E., quien afirma que hay que llevar la discusión a un nivel con mejores argumentos técnicos, considerado el avance de la ciencia y los actuales desafíos del mundo global, asociado a la débil matriz energética que exhibe nuestro país. La segunda, la mesa redonda que se efectuó en el Club Concepción, en la cual se trató el tema de la escasez de energía en Chile y sus potenciales fuentes, donde las voces del mundo académico se manifestaron contrarias a la nuclear, por sus potenciales accidentes, sus residuos y, un antecedente no menor, las escasas reservas disponibles.
De vuelta, al primer argumento, se trata de una energía limpia que no emite dióxido de carbono, que la tecnología y seguridad han progresado mucho, y que reemplaza la dependencia actual que mantenemos los hidrocarburos y del clima. En su contra, los elevados costos en vidas de sus fallas y las siderales cifras de dinero que cuestan las reparaciones no encuentran comparación con los beneficios.

Mi opinión personal es que hay que estudiarlo. El desastre llamado calentamiento global ya está con nosotros y debemos enfrentarlo; ésta es una de las herramientas. Quizás no es la mejor y estratégicamente depender de una fuente aún más estrecha, limitada y compleja que los hidrocarburos, me parece que le resta prácticamente todo atractivo a requerirla. Si no tenemos el uranio para nuestras posibles plantas, con un continente agitado y sin estabilidad política, en resumen, no me suena lógico intentar la construcción de plantas nucleares. Y sin ser conservador, ese razonamiento me puede alcanzar para unos 20 años.